Experiencia 24 (22/06/19)



De nuevo nos tocó ir a ORES este viernes y en verdad fue una experiencia mucho más diferente. Lo que pasa es que Anita no se encontraba ese día; vino, se fue un rato e iba a regresar ya muy tarde. No nos quedo de otra que poner en practica nuestra audacia, porque, aunque nos pusimos en contacto con ella, no queríamos irnos sin hacer algo significativo. No fue muy diferente en el sentido de que, al igual que los otros días, no pusimos a limpiar los vidrios y a organizar el lugar que se veía un poco desordenado; parecía que habían estado moviendo las cosas del espacio izquierdo. Lo diferente fue que no teníamos la guía de Anita y no sabíamos donde estaban muchas cosas, como el limpiador de vidrios y los trapos. De todas maneras encontramos todo lo que necesitábamos, pero nos demoró más de lo usual. Me sentía orgullosa de que no paso nada malo en su ausencia; realmente me preocupaba que hiciéramos algo que no era necesario o que malográramos algo de casualidad, no quería que desconfíe de nosotras. Pero una vez que terminó el día me sentí muy feliz de no haber arruinado nada. Gracias a esto pudimos desarrollar más nuestra habilidad de autonomía, pues Anita no estaba y dependía únicamente de nosotras lo que se hiciera.




Una experiencia super destacable es que casi hacemos nuestra primera venta, e irónicamente no estaba Anita para ayudarnos. Vino una señora buscando una casaca para el invierno y se probó algunas hasta que encontró una que le gustó, era una Nothface azul y se la quería llevar. El problema surgió en que no había para pasar tarjeta, y era el único medio de pago que la señora tenía en ese momento. Le tuvimos que decir que no había y que, en todo caso, volviera el lunes y la comprara. Eso parecía que iba a hacer cuando después de un rato regresó queriendo separarla pagando una parte por adelantado. Nosotras no teníamos ni idea de que hacer, especialmente porque quería que le diéramos un recibo, y de esas cosas aún no sabemos. Tuvimos que decirle que no era necesario, solo le apartamos la casaca y pedimos sus datos por si acaso. Espero que realmente regrese el día Lunes, me gustaría saber que vendimos algo estos días que hemos apoyado en ORES. Para sobrellevar esta situación debimos afrontar el desafío de la ausencia de Anita, porque estoy segura de que si hubiese estado muy probablemente hasta encontraba la manera de que la señora se pudiera llevar su producto ese mismo día. 

Por último, me ofrecía para hacer algo que jamas pensé que haría; fui modelo de la ropa de ORES por un día. Resulta que Alexandra, una de mis compañeras en estas experiencias, es la responsable de administrar la cuenta de ORES en Instagram, y me pidió el favor de si podía tomarme unas fotos con unas prendas para subirlas. Accedí, sabiendo de que ello me iba a ayudar a desarrollar mi solidaridad. Resulta, aunque no parezca, que tomar fotos es bastante difícil, siempre hay algo que no salía bien, o la iluminación, la postura, mi gesto, la nitidez, etc. Aparte que la decisión de hacer la sesión de fotos fue algo improvisada, felizmente estaba en prácticamente ropa de calle y aún era de día. No tomamos muchas fotos, ya que me tuve que ir rápido, pero de las que sacamos mis favoritas son las siguientes:



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