Experiencia 17 (25/05/19)
Ya era hora de hacer el teatro de títeres una realidad, así que me reuní con Isabella, compañera con la que ya había trabajado antes en el área de creatividad, para empezarlo (no llegamos a acabarlo aún). Realmente cuando llegamos no teníamos en mente cómo debía ser, pero sí sabíamos que necesitábamos que fuese muy grande para que nos podamos ocultar detrás. Así que, equivocándonos al principio, empezamos construyendo una versión sin considerar que el tamaño era un poco más grande de lo que habíamos echo la base y se podía caer fácilmente, y sin pensar en que también debíamos hacerlo de una forma que nos permitiera transportarlo hasta Pucallpa. Perdimos un buen rato discutiendo sobre cómo finalmente lo íbamos a hacer, pero una vez que tuvimos la idea, no nos demoró casi mucho construirlo. Esta dificultad se debió a que no hicimos un boceto previo y tampoco discutimos la idea antes con nuestro grupo, pero lo solucionamos por medio del diálogo. Se podría decir que trabajamos nuestra capacidad para ser audaces y pensadoras, ya que trabajamos de manera colaborativa y con iniciativa para pensar en una solución creativa y tomar desiciones responsables ante este desafío.
Primero revisamos todas las cajas y el material que teníamos para verificar que nos alcanzara, y nos dimos cuenta que era la cantidad perfecta. Teníamos dos cajas pequeñas y dos grandes placas de cartón que juntas daban el tamaño adecuado; desarmamos las cajas y unimos las piezas con cinta skoch. Fue necesario que compráramos esta cinta, pues es la única que permite que pintemos encima y no se note. Fuero de eso, decidimos utilizar para todo lo demás material reciclado. Tuvimos que ir días antes a recolectar el cartón a un depósito del colegio que guarda todo este tipo de materiales y escoger cuales podían servirnos.
Estoy muy orgullosa del resultado, pues debo admitir que estaba un poco preocupada de cómo iba a salir, ya que nunca he echo algo como esto antes. Cuando veía videos en Youtube parecía fácil, pero no es lo mismo verlo a hacerlo. El trabajo colaborativo sirvió mucho, pues el tamaño era bastante grande y se necesitaban por lo menos dos personas para sujetarlo. En momentos así empiezas a valorar el trabajo en grupo.
Todavía no hemos acabado el teatro, falta pintarlo, pero la estructura ya está terminada. Lo hemos probado y se puede poner de pie, no se cae fácilmente, abierto es del tamaño indicado, y es completamente transformable para poderlo llevar a Pucallpa. Considero este un logro :).
Primero revisamos todas las cajas y el material que teníamos para verificar que nos alcanzara, y nos dimos cuenta que era la cantidad perfecta. Teníamos dos cajas pequeñas y dos grandes placas de cartón que juntas daban el tamaño adecuado; desarmamos las cajas y unimos las piezas con cinta skoch. Fue necesario que compráramos esta cinta, pues es la única que permite que pintemos encima y no se note. Fuero de eso, decidimos utilizar para todo lo demás material reciclado. Tuvimos que ir días antes a recolectar el cartón a un depósito del colegio que guarda todo este tipo de materiales y escoger cuales podían servirnos.
Estoy muy orgullosa del resultado, pues debo admitir que estaba un poco preocupada de cómo iba a salir, ya que nunca he echo algo como esto antes. Cuando veía videos en Youtube parecía fácil, pero no es lo mismo verlo a hacerlo. El trabajo colaborativo sirvió mucho, pues el tamaño era bastante grande y se necesitaban por lo menos dos personas para sujetarlo. En momentos así empiezas a valorar el trabajo en grupo.
Todavía no hemos acabado el teatro, falta pintarlo, pero la estructura ya está terminada. Lo hemos probado y se puede poner de pie, no se cae fácilmente, abierto es del tamaño indicado, y es completamente transformable para poderlo llevar a Pucallpa. Considero este un logro :).
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