Experiencia 21 (11/06/19)
Segundo día en Pucallpa!Hoy fue prácticamente el día de pesca , visita al colegio y el show de títeres. Tuvimos que levantarnos super temprano para poder cumplir con el itinerario y, de paso aprovechando que íbamos a adentrarnos en el rio, para escuchar los sonidos de la naturaleza y ver algunos animales. Prácticamente pasamos todo el día en el rio Ucayali, si no me equivoco.
Lo primero que hicimos fue dirigirnos a una zona indicada para pescar. Todos tuvimos la oportunidad de intentarlo, pero no todos la misma suerte de pescar algo, en mi caso no saqué nada :(, es mas, nadie en mi lancha lo hizo y eso que tuvimos mucha paciencia. Podíamos ver los peces desde la superficie, pero el problema era que eran muy chiquitos y mordisqueaban la carnada hasta acabarla sin morder el anzuelo. De todas maneras considero que desarrollé nuevas habilidades en este ámbito de la pesca, pues fue mi primera ves intentándolo; ahora por lo menos se en qué consiste, como se pone una carnada y como agarrar y jalar la caña (aunque esta era rudimentaria). Algo que me sorprendió fue que no me dio nada de asco agarrar la carnada y ponerla en el anzuelo, tengo la teoría que es porque me gusta el sushi, y cuando lo comes en normal ver pescado crudo jejeje.
Aunque no pescamos nada, pude aprender de la experiencia de los que sí lo hicieron. Cada ves que agarraban un pescado, este era liberado, ya que a nosotros no nos corresponde consumirlos dentro de la cadena alimenticia, aunque podríamos. Eso se llama ser consciente de cuestiones de importancia global, debido a que podríamos afectar el orden de la cadena. Claro que si solo lo hiciésemos nosotros no tendría ningún efecto, pero si muchas personas pensaran de la misma manera seguramente sí tendría un impacto. Además, también se le denomina ser íntegro, tener consciencia de tus decisiones y acciones, por lo mismo que acabo de mencionar; no sería ético consumir los pescados sabiendo lo que podría ocasionar.
Algo particular que pasó en nuestra lancha mientras nos dirigíamos al colegio, y a lo largo de toda la trayectoria, fue que nos dimos cuenta que nuestro bote se estaba llenando de agua y muy rápidamente. Nunca supimos cómo se genero ese hueco, o se destapó porque ya estaba ahí, solo sabemos que debíamos hacer algo para no acabar como el Titanic jajaja y afrontar este nuevo desafío. Al tomar acción desarrollamos nuestra audacia y nuestra capacidad de pensadores; lo que decidimos hacer, ya que no se podía volver a tapar el agujero, fue sacar el agua manualmente todo lo que durara el recorrido. Fue cansado, pero es una anécdota graciosa de recordar. Al final funcionó, aunque dudo mucho que nos hubiese pasado algo realmente, lo peor hubiese sido que nos mojáramos los zapatos, o al menos eso quiero creer.
Cuando "desembarcamos" nos recibieron muy bonito, con bailes y música. Se sintió bien pues demostraban que estaban felices por nuestra visita, además nos compartieron un poco de su cultura y nos alegraron después de estar tanto rato sentados (el camino duró 1 una hora en lancha). El lugar era muy bonito, tenía menos ciudad y era más tranquilo. Un aspecto que creo considero importante mencionar son las condiciones precarias en que vivían estas personas. Esto lo pude observar cuando una amiga y yo estuvimos buscando un baño; lo único que tenían eran cuartitos con huecos en la tierra, no había ningún sistema de tuberías más que en el colegio, pero esos baños realmente eran de terror, aparte que los niños traviesos no nos dejaban cerrar la puerta. Nuestra búsqueda nos hizo reflexionar sobre cómo estas personas se habían acostumbrado a estas condiciones, supongo que nos chocó tanto por ser de una provincia muy distinta con costumbres diferentes. Nos pudimos a pensar en que sería un lindo proyecto si les ayudáramos a mejorar este aspecto, porque realmente su salud se puede ver afectada, no es higiénico hasta donde conozco. Claro que sería más complicado, pero tampoco es imposible.

Llegamos al colegio listos para llevar a cabo el show de títeres en que trabajamos durante la planificación del viaje. Nuestra compañera Isabella fue muy ingeniosa y se las arregló muy bien para transportar el teatro de materiales reciclados hasta Pucallpa; llego sano y salvo. Fue una experiencia diferente debo admitir, nunca había echo un show de títeres y tuve que desarrollar la habilidad para poder actuar los títeres con las manos y hacer su voz. Me divertí haciéndolo y podría hacerlo de nuevo. Cuando concluyó decidimos dejárselo de regalo, le pueden dar un mejor uso que nosotros.

Algo que creo que puede ser resaltado es que creo que muchos niños no habían visto un show de títeres antes, porque estaban muy curiosos de saber que estaba pasando atrás del teatro, aunque también se puede deber a que la mayoría, si no todos, de los espectadores eran niños pequeños y su curiosidad es natural. Otra cosa que me puso un poco triste es que cuando hicimos preguntas durante la obra no respondieron la mayoría. Esto, desde mi punto de vista, es un poco raro por el hecho de que son niños; deberían haber participado mucho más, porque, de lo que yo he podido ver antes, este tipo de actividades les gusta mucho y suelen entusiasmarse. Recalco que quizá es la primera ves que ven algo así y tal vez no sabían si estaba bien responder o no, también puede ser que no entendieran lo que decíamos. No podría decir una razón con certeza, pero seguro es un tema interesante de discutir.
Después fuimos de visita al museo, cuya iniciativa fue cortesía de grupos de CAS de años anteriores. Hay que admitir que no estaba mal, es un lugar acogedor, ordenado y limpio. Allí nos enseñaron un poco de la historia de Pucallpa y las artesanías que hacían con una técnica especial creada por ellos y transmitida de generación en generación. Actualmente solo hay una mujer que maneja completamente bien esta técnica y que se dedica a transferir su conocimiento a jóvenes que quieran aprender. Lamentablemente se ha reducido la cantidad de voluntarios y este es un tema que les preocupa mucho porque no quieren que esta técnica, parte importante de su cultura, se pierda. Algo más que hicimos allí fue probar una bebida original y única de allá, cuyo nombre ahora no me acuerdo. La técnica con que se hace es muy peculiar, principalmente porque utilizan saliva humana. Debo admitir que no fui capaz de superar mis miedos en esta ocasión y no pude probar de verdad su bebida, solo hice el ademán para no faltarles el respeto, aunque lo que pude notar es que quema bastante, supongo que por el ácido de nuestra saliva. Sé que es parte importante de su cultura y que no sería correcto rechazar lo que nos ofrecían, pero no pude aunque lo intenté. De todas maneras respeto al cien por cien a quienes tomen esta bebida todo el tiempo, no dudo que puede ser deliciosa, pero no es algo a lo que personalmente este acostumbrada. Esto es parte de tener una mentalidad abierta, pues reconozco que hay personas que hacen cosas impactantes ante mi punto de vista, pero aún así lo respeto. También es ser una persona íntegra, pues se trata de respetar la cultura de los demás, pese a lo diferente que puede ser a la tuya.

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